La robótica ha venido a revolucionar el campo de la medicina y actualmente posee diversas aplicaciones al servicio de la salud.

Aunque muchas de estas aplicaciones están aún en fase de prueba e investigación, muchas otras ya se emplean alrededor del mundo con resultados muy satisfactorios.

Algunas aplicaciones de la robótica en medicina incluyen:

Cirugías robóticas

La robótica ha venido ha transformar las prácticas quirúrgicas convencionales, reduciendo los márgenes de error en las intervenciones.

La idea de usar robots en el campo de la cirugía, surgió hace muchos años en el Departamento de Defensa de los EE.UU., que buscaba desarrollar máquinas que pudiesen transmitir movimientos y conocimientos a distancia para utilizarlas en el campo de batalla.

Hoy en día la cirugía robóticaes una realidad, que permite al médico operar desde la habitación contigua o bien a muchos kilómetros del paciente. Así se habla del tele cirugía y del tele diagnóstico.

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La cirugía robótica ofrece al paciente muchos beneficios, entre ellos: una internación más corta, menos dolor, cicatrices más pequeñas, menor pérdida de sangre, menos transfusiones, menor riesgo de infección, recuperación más rápida.

La robótica permite a los cirujanos lograr una mayor precisión en las intervenciones y les permite explorar el campo quirúrgico con la ayuda de una magnificación similar a la que existe en la microcirugía.

Robots asistenciales
Los robots asistenciales están concebidos para aliviar la presión en los hospitales, permitiendo con ello al staff médico dedicar más tiempo a la atención de los pacientes. Estos enfermeros robóticos estarían equipados para realizar diversas tareas básicas como: tareas de limpieza, de información, repartir medicinas entre los pacientes, controlar la temperatura remota con termómetros láser, orientar a las visitas a través del hospital, entre otros.

Robot-prótesis
Las prótesis inteligentes se utilizan desde hace ya varios años, permitiendo la restitución de partes dañadas del aparato locomotor.

Exoesqueletos y órtesis activas
Son dispositivos biónicos avanzados, que se adjuntan al cuerpo para mejorar y potenciar las capacidades de éste. Se les denomina también “ropa-robótica” y benefician a las personas discapacitadas, ayudándoles a mejorar su calidad de vida y desplazamiento.

Robótica terapéutica
Se utiliza en el ámbito hospitalario, ambulatorio o domiciliario para proveer una rehabilitación acelerada a pacientes que han sufrido enfermedades o accidentes que les han mermado sus funciones motoras.

El campo de la robótica de la rehabilitación incluye: miembros artificiales, robots de soporte a terapias de rehabilitación o robots que proveen asistencia personal en hospitales.

Simuladores de realidad virtual
Se emplean para poder entrenar a las doctores en cirugías de invasión mínima u otras aplicaciones.

Robots para almacenaje y distribución de medicamentos
Se emplean para repartir medicamentos en las farmacias y hospitales. Contribuyen a disminuir los errores, aumentando la seguridad de la dosificación y la dispensación de medicamentos.

Como podemos ver, el campo de acción de la robótica en el área de la medicina y la saludes bastante amplio y apunta a seguir creciendo cada día más. Quizá la única desventaja en la actualidad, es que es una tecnología bastante costosa a la que pocos tienen acceso.

Fuente: salud.com

Informática y robótica tienen cada vez mayor protagonismo en las intervenciones quirúrgicas

Simulador, navegador, modelo tridimensional o en 3D… Nadie diría que se habla de medicina, de cirugía. Pero así es. asistida por ordenador robótica se van extendiendo en los hospitales y clínicas y se aplican cada vez en más operaciones. Los médicos aseguran que la tecnología aporta muchas ventajas y que su uso no hará más que crecer.

“La informática llegó a la medicina en las labores administrativas y, como en otros ámbitos, en los últimos años ha habido una revolución. Desde el momento en que el diagnóstico por la imagen se amplió y ya no sólo se radiografían huesos, sino que se pueden ver órganos o medir la actividad cerebral y esas imágenes se digitalizan, eso permite crear modelos virtuales de anatomía, del órgano del paciente, de un tumor… y planificar en el ordenador cómo se operará. Esa tecnología de la imagen también ha entrado en el quirófano y se pueden ver en las pantallas las pruebas radiológicas, el modelo hecho, lo que se opera a tiempo real… Y hoy, además, ya se opera con brazos robotizados”, resume la evolución de la nueva cirugía Javier Herrero, cirujano plástico de la clínica Teknon de Barcelona.

Herrero preside el congreso internacional de radiología y cirugía asistida por ordenador (CARS), que desde hoy reúne a mil médicos, ingenieros y gestores sanitarios en Barcelona. Evaluarán lo último de la informática y la ingeniería aplicadas a la medicina y, entre otras cuestiones, prevén consensuar unos estándares para el uso de estas técnicas en cirugía.

Herrero explica que los neurocirujanos fueron los primeros en preparar las intervenciones con modelos virtuales hechos a partir del paciente, para precisar la intervención, afectar la menor área cerebral posible y evitar daños colaterales.La cirugía plástica, urológica, ginecológica, cardiaca, ortopédica… han asumido las técnicas. Eso lleva a conectar los quirófanos a la red informática del centro para ver durante la operación las pruebas y modelos hechos.

La tecnología permite aumentar cinco, diez veces, la visión de lo que se opera (realidad aumentada). La cirugía por laparoscopia sofisticó aún más las intervenciones, pues no se hace una gran incisión en el cuerpo para que el cirujano pueda tocar el órgano que opera, sino que se hacen dos o tres incisiones de uno o dos centímetros por las que el cirujano introduce catéteres que llevan en el extremo material quirúrgico miniaturizado para cortar, suturar…, así como una cámara que deja ver el interior del cuerpo y operar sin abrirlo. Esas imágenes pueden ser en 3D.

Esos avances han llenado los quirófanos de ordenadores y pantallas (quirófanos inteligentes y digitales). En algunos casos, el cirujano hasta puede superponer el modelo virtual sobre la imagen a tiempo real para ayudarse a operar (guía quirúrgica por navegador). Existen además equipamientos en que el cirujano, mediante su voz, aumenta la intensidad de la luz o mueve la mesa de operaciones. O se puede operar mediante videoconferencia con otro médico a miles de kilómetros, repasa Antonio de Lacy, jefe de cirugía gastrointestinal del hospital Clínic de Barcelona.

La laparoscopia usa brazos mecanizados; un paso más allá ha ido la cirugía robótica, brazos robotizados que operan con más capacidad de movimiento que la mano humana y se mueven según decide el cirujano, a los mandos de una consola y viendo el interior del cuerpo del paciente en una pantalla en 3D. El más conocido y utilizado de estos robots quirúrgicos es el Da Vinci (fabricado por Intuitive Surgical). El siguiente paso será la inteligencia artificial, el robot programado para la operación, dice De Lacy, pero antes cree que se avanzará más en las líneas existentes, multiplicando el uso de imagen en 3D, introduciendo las pantallas táctiles o fabricando Da Vinci más pequeños y específicos para distintas cirugías, como las operaciones por orificios naturales, la que aprovecha los orificios del cuerpo para evitar incisiones.

Herrero coincide en que aún más de la mitad de los grandes hospitales españoles no están informatizados por entero, ni con su radiología digitalizada, así que aún queda mucho camino para generalizar esta tecnología, los quirófanos digitales, y no digamos la cirugía robótica.

La Fundació Puigvert de Barcelona es uno de los pocos centros en España que aplica esta cirugía. Hace tres años adquirió un robot Da Vinci, con el que ha realizado más de 250 operaciones. Lo usa para extirpar tumores de próstata, aunque también lo ha aplicado a operaciones de cáncer de vejiga y para extirpar un riñón.

Pese a que la urología lleva la bandera de la robótica, en Estados Unidos esta cirugía también se usa para hacer by pass cardiacos y cirugía abdominal, indica Joan Palou, jefe de urología oncológica de la clínica. Agrega que la ventaja de la cirugía robótica frente a la laparoscopia sin robot es notable, pero no se aplica más por su elevado coste.

Lo que aporta la cirugía asistida mediante tecnología es, coinciden los cirujanos consultados, intervenciones menos invasivas, que reducen los daños, es decir, permite hacer cirugía más conservadora. Palou apunta, por ejemplo, que al operar la próstata mediante el robot, la visión aumentada y la movilidad de sus brazos permiten identificar y sortear mejor los pequeños nervios que hay en la parte posterior de la próstata y no dañarlos al extirpar tumores no muy grandes, con lo que se mantiene mayor capacidad erectil y potencia sexual.

La cirugía tecnificada suele reducir las infecciones y hemorragias (la herida es menor y se cauteriza a medida que se trabaja, así que no se requieren tantas transfusiones sanguíneas). Al ser menos invasiva la operación, el paciente se recupera más rápido y le duele menos, además, le quedan menos cicatrices.

La tecnología da más seguridad al médico y le facilita la labor: no debe forzar la vista, ni la operación depende tanto de su pulso firme. Incluso suele acortarse la intervención, aunque eso ya depende de la habilidad y experiencia del médico.

De la deshumanización a las nuevas clases de anatomía

La tecnificación de la cirugía parece favorecer la deshumanización de la medicina. Los aparatos pueden aumentar el miedo del paciente, pero eso se evita dándole más información, se apuntó en un reciente congreso de la sociedad de ingeniería clínica en Zaragoza. Antonio de Lacy defiende que el uso de tecnología no deshumaniza “porque lo básico, la relación médico-paciente, no varía”, “En la cirugía – asegura-, el paciente se pone en manos del cirujano, confía en él, al menos se debe lograr que así sea, independientemente de la técnica que se utilice. De hecho, como la tecnología aporta más seguridad al médico, debe dar también más seguridad al paciente”.

Joan Palou afirma que los pacientes que se operan en Puigvert no desconfían cuando se les explica que se les intervendrá mediante un robot. “Saben que el cirujano lo maneja”, dice.

La tecnificación no evita al cirujano las lecciones de anatomía, ni la necesidad de practicar y adquirir experiencia para dominar las intervenciones y las técnicas y lograr los mejores resultados. “Se debe saber igual que siempre de medicina o de cirugía porque los aparatos no sustituyen al médico, sigue siendo él quien analiza el caso, decide y opera… aunque se ayude con tecnología. En todo caso, además, se debe aprender a manejar esa tecnología e incorporar a ingenieros a los equipos”, dice De Lacy.

La tecnología permite operar el día antes virtualmente, pero no se suele hacer por falta de tiempo.

(NC&T) Unos ingenieros de la Universidad Duke consideran que los resultados de los estudios de factibilidad realizados en su laboratorio representan los primeros pasos concretos para alcanzar esa ambiciosa meta futura. También, a más corto plazo, la tecnología desarrollada por estos ingenieros podría hacer más seguros para los pacientes algunos procedimientos médicos actuales

Para sus experimentos, Stephen Smith y su equipo de ingenieros comenzaron con un rudimentario robot de mesa cuyos “ojos” utilizaron una novedosa tecnología de ultrasonidos 3-D desarrollada en los laboratorios de la Universidad Duke. Un programa de inteligencia artificial sirvió como “cerebro” del robot, gracias a su eficaz labor al adquirir información tridimensional en tiempo real, procesarla, y darle al robot órdenes específicas para ejecutar.

En varias tareas, el ordenador fue capaz de dirigir las acciones del robot. Los investigadores consideran que ésta es la primera demostración satisfactoria sobre la viabilidad del concepto que se hace con este enfoque. Dado que ellos alcanzaron estos resultados iniciales con un robot rudimentario y con un programa de inteligencia artificial básico, es previsible que la tecnología avance hasta el punto en que los robots, sin la orientación de un cirujano, puedan algún día operar a las personas.

Los resultados de una serie de experimentos con el sistema robótico, dirigiendo catéteres dentro de vasos sanguíneos sintéticos, son muy prometedores. Como también los de una segunda serie demostrando que el sistema robótico autónomo es capaz de realizar con éxito un simulacro de biopsia por punción

Los avances en la tecnología de ultrasonidos hicieron posible estos últimos experimentos, al generar en tiempo real imágenes 3-D detalladas en movimiento.

Los investigadores consideran que añadiendo esta capacidad 3-D a los más sofisticados robots quirúrgicos que ya están en uso en muchos hospitales, se podría acelerar el desarrollo de robots autónomos que pudieran realizar intervenciones quirúrgicas complejas en humanos

La asistencia sanitaria representa un grave problema a todas las empresas que aseguran a sus empleados por los costes que implica. Así, está fijándose la vista en la robótica avanzada como alternativa en la sala de operaciones para que los pacientes/empleados puede incorporarse con antelación al trabajo, a la vez que se logra reducir los costes asociados a la cirugía o el importe de la factura por gastos médicos.

Los libros de ciencia ficción hablaban hace diez años de la invasión de los robots, pero parecía eso, ciencia ficción. Singulares artilugios se están haciendo cargo de algunas tareas básicas del individuo, como las domésticas, pero otros, mucho más sofisticados están contribuyendo a la innovación tecnológica, es el caso de los robots destinados a los laboratorios u hospitales.
Si antes un cirujano era juzgado por la calidad de la institución en la que ha obtenido su título, en un futuro no muy lejano puede que el éxito de las operaciones dependerá cada vez más de la habilidad del equipo de robots utilizado por el cirujano.
La industria de robots quirúrgicos comenzó a desarrollarse durante la pasada década, como consecuencia de proyectos militares que ofrecían asistencia quirúrgica remota en el campo de batalla o en situaciones de base. Y aunque la manipulación remota es ciertamente posible mediante la robótica, los principales beneficios de utilizar estas tecnologías son el mayor grado de control que se obtiene y la capacidad de utilizar unas técnicas que pueden ser definidas como cirugía mínimamente invasiva.
Aunque los robots contribuyan a reducir el coste de las operaciones y aporten ventajas importantes, su valor es ciertamente elevado, pues rondan el millón de dólares cada uno, una suma considerable para unos hospitales generalmente escasos de fondos.
Por ejemplo, exceptuando operaciones muy concretas donde la mano del hombre seguirá siendo precisa, como en las esternotomías, o incisiones en el esternón, la asistencia robótica aportará a la cirugía del corazón mayor rapidez y riesgo para el paciente en las operaciones. Así, los médicos no tendrán que sostener ellos mismos el instrumento quirúrgico, sino que realizan tres incisiones del tamaño de un lápiz: una para un endoscopio y dos para las “manos” del robot. Las manos podrán ser insertadas a través de las incisiones y serán guiadas por el cirujano, que tendrá una visión en tres dimensiones a través del endoscopio. Así, gracias a la robótica, los cirujanos obtendrán un mayor grado de control que el que ofrece la cirugía “manual” convencional.

Los canadienses son pioneros
Recientemente se han realizado numerosas operaciones de bypass utilizando robots en hospitales de Canadá, Europa y los Estados Unidos. El London Health Sciences Center (LHSC) de Ontario, Canadá, pronostica que sus operaciones del corazón asistidas por robots aumentarán desde el 5% por ciento experimentado en 1999 a un 30 por ciento de un total de 1.700 pacientes en 2005. LHSC ha mantenido una gran actividad en este campo, incluyendo la primera operación de bypass asistida por robots en pecho cerrado sobre un corazón latiendo, y la primera operación de revascularización cardiaca híbrida a pecho cerrado asistida por robots, en 1999. Después de la operación, la estancia del paciente en el hospital quedó reducida de una semana a cuatro días, permitiendo una mejor utilización de las camas hospitalarias, cada vez más escasas.
Ahora bien, ¿quién suministra estas herramientas tan sofisticadas y de ciencia ficción? El posicionador endoscópico Aesop de la firma Computer Motion fue el primer robot aprobado para pruebas clínicas por la Food and Drug Administration de los Estados Unidos, en 1994, y ha actuado en más de 70.000 operaciones desde entonces. El robot quirúrgico Zeus, fabricado también por Computer Motion, ha realizado operaciones de bypass en pruebas clínicas. Y la estación quirúrgica Vinci de la firma Intuitive Surgical posee un historial algo más largo, al haber sido utilizada desde 1996 para sustitución de válvulas y operaciones de bypass, habiendo sido aprobada para comercialización por la FDA en Julio de 2000.
Naturalmente, el camino hacia un uso generalizado de los robots quirúrgicos es un camino cuesta arriba. La FDA mantiene importantes reservas sobre el uso de la tecnología robótica en cirugía, en particular porque estas máquinas dependen de su propio software programado. La FDA ha manifestado repetidamente que la aprobación de esos dispositivos dependerá de la perfección e integridad de los procesos de desarrollo del software del solicitante y de la seguridad técnica de los componentes de hardware.
Aunque aún están lejos los días en que será posible una cirugía bypass coronaria prácticamente “sobre la marcha”, puede preverse que en la próxima década tendrá lugar una rápida adopción de la tecnología robótica en la sala de operaciones. Aunque cargada por unos enormes costes iniciales para los fabricantes y hospitales, la cirugía robótica puede conducir a unos costos más bajos y a menores riesgos para el consumidor del producto, es decir, el paciente. La perspectiva de una cirugía menos intrusiva y de permanencias post-operatorias más cortas resultarán sin duda atractiva tanto para los pacientes como para los administradores de los hospitales.

Dr. Adrián Carbajal Ramos
Director General
Hospital Torre Médica

adrian_carbajal@infosel.net.mx
Febrero, 2006.

Introducción

  • En 1997 se hicieron las primeras cirugías con un sistema de telepresencia (intervención quirúrgica mediante un robot manejado por el médico cirujano a distancia).
  • Hasta el 2006 se han realizado cerca de 400 mil cirugías con la ayuda de 2000 robots asistentes.

La Cibernética es una rama de la Informática que digitaliza el movimiento. Sus tres áreas principales son la Robótica, la Biónica y la Autómata.

Matemáticas + Neurocirugía = Cibernética

La Cibernética tuvo su origen como ciencia a finales de la década de los años 40, cuando el matemático estadounidense Norbert Wiener estudió la relación de los seres humanos con las máquinas y su posible evolución conjunta. En su trabajo contó con la asesoría del neurofisiólogo mexicano Arturo Rosenblueth, con quien intercambió experiencias y datos de laboratorio sobre el funcionamiento del Sistema Nervioso Central.

La palabra robot, que significa trabajador forzado o esclavo es anterior a ello, pues fue acuñada en 1920 por el checoslovaco Karol Kapek en su obra de teatro Rossum’s Universal Robots, Por su parte, en 1940, Isaac Asimov publicó las leyes de la Robótica y, en 1956, sus discípulos J. Engelberger y G. C. Devol crearon la primera fábrica de robots, donde llegaron a producir hasta 4 500 en un año.

Inicios y evolución

El desarrollo acelerado de las comunicaciones y la inteligencia artificial sentaron las bases de la digitalización de audio, video y movimiento (este último es la base del funcionamiento de robots maestro-esclavo, que reproducen los movimientos de las manos del ser humano).

La Informática impactó en la cirugía causando una verdadera revolución. Un ejemplo de ello es la cirugía laparoscópica ó de mínima invasión, que ha evolucionado hacia sistemas de visualización en tercera dimensión, robots asistentes de cirujanos, y robots maestro-esclavo para cirugía de tele-presencia.

Los antecedentes de esta evolución fueron las investigaciones realizadas en 1991 por el ingeniero Philippe Green del Stanford Research Institute (SRI), quien diseñó el primer prototipo para realizar telecirugía, cirugía de telepresencia ó cirugía asistida por computadoras, conocido originalmente como sistema Green de telepresencia. Casi de manera simultánea, el médico Stephen Jacobsen, investigador la compañía Sarcos de Utah, EEUU, desarrolló brazos y manos robóticas que replicaban por transmisión inalámbrica los movimientos humanos.

En ese mismo año, R. Taylor y T. S. Taylor, así como Paul y Bela Mussits, de Sacramento, California, EEUU, iniciaron un programa clínico con Robodoc, un robot que utilizaba la información de tomografías ó resonancias magnéticas en el implante de prótesis de fémur.

También en 1991 Richard M. Satava, cirujano del ejército de EEUU a cargo del Advanced Biomedical Technology Program (ABTP), dependencia de ARPA, en conjunto con el ingeniero Philippe Green, realizaron investigaciones en manipulación remota con el objetivo de atender a distancia las emergencias en los campos de guerra. Pruebas no publicadas, que fueron desarrolladas durante el conflicto bélico Tormenta del Desierto en Irak en 1993, demostraron que la interferencia satelital impedía llevar a cabo cirugía experimental con seguridad.

En 1993, el robot AESOP 1000 (Advanced Endoscopic System for Optimal Positioning) se convirtió en el primer ayudante de cirujano, al conducir el laparoscopio en una colecistectomía practicada por el Dr. Jonathan Sackier en el San Diego Medical Center de la Universidad de California.

R. Brooks y Anita Flynn del Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT, por sus siglas en inglés) trabajaron desde 1994 en micro-robots inalámbricos empleados en estudios experimentales de colon, los cuales son antecesores de la cápsula endoscópica robótica, que puede ser ingerida y en su viaje por el aparato digestivo, toma miles de fotografías que permiten diagnósticos únicos.

En 1993 apareció ESOPO en su versión 1000, la versión 2000 en 1996, la 3000 en 1999, y la 4000 en el 2002. Se trata de robots esclavos que obedecen comandos de voz del cirujano, quien por el mismo medio, controla además las opciones electrónicas de un quirófano (mesa quirúrgica, lámparas y equipo de laparoscopia), así como la capacidad de comunicación vía telefónica e internet. A esta integración de tecnología se le dio el nombre de Quirófano Inteligente.

En 1997 realizaron los primeros cinco casos de cirugía por telepresencia, con los Drs. Jack Himpens, G. Laeman y Guy B. Cadiere. Cada uno de ellos realizó una o dos cirugías en el mismo quirófano, a diferentes pacientes. De esta primera evaluación surgió Mona, primer robot de tele-presencia, con el que se realizaron 12 operaciones más, ese mismo año en Alemania, Francia y Bélgica.

En el 2001, el cirujano francés Jacques Marescaux realizó la primera intervención quirúrgica a distancia transatlántica, con el robot Zeus de Computer Motion Inc., desde Nueva York, EEUU, a Estrasburgo, Francia; cables submarinos de fibra óptica recorrieron 3 800 millas para transmitir señales de audio, video y movimiento, con un retraso de la señal de 150 milésimas de segundo.

Hasta el 2003, Estados Unidos de América, Canadá, Japón, Italia, España y Portugal experimentaron con el Telemedicine Advanced Project (TAP) y Alemania, con el Advanced Research Telemedicine Minimally Invasive Surgery (ARTEMIS).

Laparoscopia robótica versus laparoscopia convencional

El Proyecto D´Vinci —desarrollado en 1998 en el hospital Torre Médica, ubicado en la ciudad de México— responde a la pregunta. Se intervinieron quirúrgicamente 250 pacientes; 50% se intervino mediante el sistema D´Vinci y el otro 50%, con laparoscopia convencional. Los estándares de calidad obtenidos, midiendo estrictamente varios parámetros, fueron equivalentes en ambos casos; con esto se logró la aprobación de la Food and Drugs Administration (FDA) el 11 de junio del año 2000.

A la fecha en 2006 hay 400 robots D´Vinci trabajando en los quirófanos del mundo.

Mexicanos en la cirugía robótica

Son varios los cirujanos que han participado en el proceso del desarrollo de la cirugía robótica.

El Dr. José Luis Mosso escribió su tesis, durante su residencia en el hospital Juárez de México, con el tema de cirugía robótica, en la cual documentó dos colecistectomías practicadas en cerdos en 1996 con el apoyo de un robot PUMA de la Escuela Superior de Ingeniería Mecánica del Instituto Politécnico Nacional para el manejo del laparoscopio. Asimismo, entre el 2001 y 2004, experimentó con el robot Tonathiu, desarrollado por el Dr. Arturo Minor, investigador mexicano del CINVESTAV.

El Dr. Adrián Carbajal, en conjunto con el Dr. Harry Miller, de Tijuana, BC, México fueron los primeros en utilizar robots como asistentes en colecistectomías laparoscópicas practicada a dos pacientes en 1996 en la clínica 20 del IMSS en Tijuana, Baja California.

En el hospital Torre Médica, de 1996 al 2006, Carbajal y cirujanos asociados realizaron 1,206 intervenciones quirúrgicas asistidas por robots; 139 con el sistema D’Vinci y 146 con Zeus, ambos de telepresencia y 921 con robots asistentes-ESOPO-.

En ese mismo periodo, Óscar Orozco y José Ma. Fregoso reportaron cerca de 100 casos atendidos en Guadalajara, Jalisco, y Luis Sánchez Brito y Sergio Rojas, otros 400 en Puebla.

En 1998, Antonio García, de México, en coordinación con el estadounidense Tomaso Falcone, realizaron en la Cleveland Clinic, mediante el sistema robótico Zeus, la primera reconexión de Trompas de Falopio en el mundo.

Entre 1999 y el 2002, Harry Miller de Tijuana, Baja California, reinició trabajos con ESOPO atendiendo otros 150 casos aproximadamente.

Hoy en día, Juan Bosco Martínez lleva a cabo cirugía laparoscópica de próstata asistida con robots en el hospital San José de Zamora, Michoacán de Ocampo.

La siguiente frontera

El próximo paso es la miniaturización de brazos robóticos, pues el fantástico terreno de la ingeniería genética brinda la oportunidad de incorporar la experiencia ganada en micro y nanomanipulación, en un campo que será conocido como ingeniería quirúrgica, nanocirugía o nanopresencia.