De un lado, la opinión de los médicos que la operaron, quienes aseguran que la primer paciente que recibió un trasplante parcial de cara evoluciona perfectamente y que todo está bajo control. Del otro, los que aseguran que, en realidad, no estaba preparada psicológicamente e inauguran así un debate ético alrededor de la cirugía. De fondo, la historia de ambas mujeres: la donante y la receptora.

El primer trasplante parcial de rostro, en París, está generando más críticas que elogios. La impresionante historia de la donante y de la trasplantada, Isabelle Dinoire (38), contextualizan esta novedosa intervención alrededor de la cual hay dudas, y un largo camino para corroborar que fue realmente efectiva.

La vida de ambas tiene puntos en común. La donante también tenía 38 años y, según se supo, había intentado suicidarse, ahorcándose. Fue justamente esta decisión la que la dejó en estado vegetativo. Hace seis meses, a Isabelle Dinoire la mordió en la cara un perro mientras atravesaba una sobredosis de tranquilizantes, tras una pelea con una de sus hijas.

La mordida fatal la dejó con dificultades para hablar y masticar, ya que el perro le arrancó una parte de la boca, la nariz y el mentón. Fueron justamente estas partes de la cara de la donante las que se tomaron para conectar luego vasos sanguíneos, arterias, nervios y músculos.

Las primeras declaraciones de Isabelle fueron para agradecer a la familia de la donante el haber dado su autorización para usar los tejidos de su hija en el trasplante.

Olivier Jardé, profesor de ética del centro hospitalario de la Universidad de Amiens, participó de los preparativos de la intervención y comentó que la donante había llegado al hospital con muerte cerebral. Fue examinada por los médicos en una ciudad al norte de Lille, donde luego fueron removidos sus tejidos. La operación se realizó entre la noche del domingo y la madrugada del lunes pasados. Duró 15 horas y fue realizada por los médicos Jean Michel Dubernard y Bernard Devauchelle.

El viernes, por primera vez, Isabelle pudo ver su rostro y no dejó de sorprenderse por los resultados. Es más, los médicos destacaron que la textura y el color de la piel de la donante son muy similares a la de esta paciente.

Como en la ficción pero sin el apoyo total de la comunidad médica y científica, esta operación es comentada en todo el mundo por su espectacularidad. Sobre todo por la exposición mediática que implica ser la primera trasplantada de rostro del mundo.

Hay quienes critican el hecho de no haber recurrido a cirugías reconstructivas tradicionales, teniendo en cuenta los antecedentes psicológicos no sólo de Isabelle sino también de su donante. El sólo hecho de llevar parte del rostro de una persona que falleció es un hecho traumático.

Según los expertos, hay riesgos de rechazo durante 10 años, por lo que recomiendan que se practique paralelamente un trasplante de médula del mismo donante.

La única manera de que el trasplante funcione es que la paciente cumpla con un tratamiento de por vida. Además de la asistencia psicológica que deberá recibir a partir de ahora.

Imagen de la córnea desarrollada por Stanford. David Myung,  TR.Es transparente y robusto a pesar de estar compuesto en un 80% por agua


Ingenieros químicos de la Universidad de Stanford han desarrollado un nuevo tipo de córneas artificiales que podrían acabar con los problemas derivados de su transplante. El nuevo material es transparente y robusto, a pesar de estar compuesto en un 80% por agua. Este alto porcentaje de agua permite, precisamente, que la córnea no sea rechazada por el ojo y que el riesgo de infección se reduzca considerablemente. Por el momento ha sido probada con éxito en conejos, aunque habrá que esperar todavía varios años para que se empiece a probar en humanos. Por Raúl Morales.


Millones de personas en todo el mundo son ciegas debido a problemas en su córnea. Las córneas artificiales han sido una solución para este tipo de pacientes. Ahora, ingenieros químicos de la Universidad de Stanford han desarrollado una nueva córnea artificial que se asemeja mucho a las córneas naturales. En comparación con las córneas artificiales, que ya se comercializan, éstas reducirían el riesgo de infección y otros riesgos derivados de las intervenciones quirúrgicas.

Según informa Technology Review , la mayor parte de los transplantes de córnea que se hacen en la actualidad se deben a donantes humanos. Aunque tienen un porcentaje de éxito muy alto, los donantes escasean y las listas de espera de enfermos suele ser larga. En los países en vías de desarrollo ésta situación es más dramática porque el acceso a un donante es muy complicado. De hecho, la mayor parte de los ciegos por un problema en la córnea suelen estar en estos países.

Para solucionar este problema, los investigadores han desarrollado córneas artificiales usando materiales sintéticos. El que ha tenido más éxito ha sido una técnica, llamada queratoprostesis Dolhman-Doane, que consiste en un núcleo de un material plástico, transparente y duro, al que se le rodea de tejido humano para ayudar a que la córnea se una al ojo.

Pegas

Este tipo de implantes es propenso a producir infecciones y otras complicaciones, por lo que los pacientes se ven obligados a tomar antibióticos de por vida. Como resultado, la córnea artificial se usa sólo como último recurso en aquellos pacientes que han rechazado repetidamente la córnea de un donante.

En lugar de usar un plástico duro, el ingeniero químico de la Universidad de Stanford Curtis Frank ha creado una córnea artificial basada en un hidrogel blando. Éste ha sido hecho a partir de una malla de dos redes de polímeros. La primera de esas redes ha sido hecha con polietileno glycol y el segundo con ácido poliacrílico. “Es como rellenar los agujeritos de una esponja con otro material. Es imposible separar uno del otro”, comenta Frank.

El resultado es un material transparente y robusto, a pesar de estar formado en un 80% de agua. Este alto contenido en agua es clave para permitir que la glucosa y otros nutrientes se dispersen a través de la córnea y faciliten el crecimiento de células epitaliales en la superficie del implante. De este modo, el riego de infección se minimiza. En las córneas naturales, la capa epitalial sirve de protección.

En principio, el hidrogel creado por los ingenieros de Stanford era inerte, por lo que las células no se adherían a él. Para solventar este problema, la bioingeniera Jennifer Cochran ideó un modo de añadir colágeno a la superficie de la córnea artificial En este caso, el colágeno une las células epitaliales. En la actualidad, Cochran está trabajando en la incorporación de otros factores naturales de crecimiento celular en este material.

Anclar la córnea

Usando la fotolitografía (un proceso para la fabricación de materiales semiconductores) Frank y su equipo pueden crear también patrones de poros microscópicos alrededor del borde del implante. De este modo, cuando la córnea es implantada en le ojo del paciente, la células migrarán a través de esos poros anclando la córnea en el ojo y ayudando a integrar el material artificial con el tejido natural. Este proceso reduce el número de suturas necesarias para mantener la córnea artificial en su sitio.

El desarrollo de estas nuevas córneas artificiales será importante para resolver un problema de salud crítico, sobre todo en países en vías de desarrollo. Ahora, hay que determinar si la tecnología desarrollada por Stanford puede ser fácilmente usada en estos países. Los implantes basados en hidrogeles requieren intervenciones quirúrgicas relativamente complicadas que pueden no estar al alcance para los servicios médicos de países con menos recursos. Además, pueden resultar caras.

En cualquier caso, Frank ya ha demostrado que la difusión de glucosa a través del nuevo material es igual que el que se produce en la córnea humana. Los estudios preliminares en conejos han puesto de manifiesto igualmente que los implantes soportan el crecimiento de células epitaliales. Para que las pruebas empiecen en humanos han de pasar todavía varios años, advierten.




jueves 22 Mayo 2008
Raúl Morales