El parche refuerza el tejido circundante y permite, a la vez, que el cuerpo se “adueñe” de él y no lo rechacePor alfredo arango

 Una malla de plástico permite reparar de manera más efectiva la hernia inguinal, condición que la Academia Americana de Medicina estima como la causa más común por la cual los médicos primarios refieren a los pacientes para cirugía.

El 75 por ciento de todas las hernias son inguinales y solo en Estados Unidos se operan más de un millón de hernias al año. Las hernias inguinales pueden ser de tipo congénito o bien por debilidad del tejido conectivo de la zona de la ingle. Mientras pasa el tiempo van causando molestias leves e incluso dolor.

Hasta hace poco se operaban para eliminar el tejido que había quedado “estrangulado”, pero no se colocaba ningún refuerzo al área. Las mallas permiten que la reparación de la hernia esté libre de tensión. Funcionan como un tejido interno adicional, que ayuda a sostener el contenido de la cavidad abdominal. De hecho, las técnicas sin malla ya no son recomendables.

“La nueva malla tiene la característica de poseer una especie de “alma” de plástico, el cual la abre como si fuera un paraguas. Eso es una ventaja, porque previene que la malla se contraiga o se retraiga. Las mallas que no permanecían abiertas se podían salir del lugar donde se habían puesto, porque el organismo, al tomarlas como un cuerpo extraño, las iba rechazando. La nueva malla es de un material sintético poroso, el cual permite que haya crecimiento de tejido en ambos sentidos, lo cual ayuda a que se fije mejor y no se desplace”, explica el doctor Roberto Santiesteban, especialista en cirugía general y laparoscópica, afiliado al Kendall Regional Medical Center, de Miami.

La nueva operación es distinta: la malla se implanta en una posición llamada preperitoneal. El peritoneo es la membrana que reviste la cavidad abdominal y forma pliegues que envuelven las vísceras. A diferencia de las técnicas tradicionales, ahora se elige un plano quirúrgico exterior, de esa forma no hay que entrar a la cavidad abdominal, ni manejar los intestinos. Ello permite usar anestesias menos prolongadas o invasivas. Incluso se puede usar anestesia local. La nueva técnica disminuye tanto el dolor agudo después de cirugía, como el dolor crónico que puede presentarse después de la recuperación. En las técnicas tradicionales, el paciente se recupera más aprisa y puede regresar en poco tiempo a sus actividades normales.

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