La cirugía robótica en la especialidad urológica tiene más futuro, a pesar de su alto coste económico, que la laparoscopia, que supone una mayor dificultad de aprendizaje para los cirujanos, según ha considerado hoy el presidente de la Asociación Española de Urología, Jesús Castiñeiras.

En España existen sólo seis equipos de robots Da Vinci, en tres hospitales públicos y otros tres privados, para intervenciones urológicas diversas, de los que uno se encuentra en la Fundación Puigvert de Barcelona, donde se han realizado unas 300 intervenciones desde el año 2005.

El director del Servicio de Urología de la Fundación Puigvert, Humberto Villavivencio, ha asegurado que ‘prácticamente’ no realiza cirugía abierta desde que su hospital dispone del robot mientras que la laparoscopia, que ‘es muy reciente’ en su aplicación en España, tiene menos ventajas en cuanto a precisión y a visión plana a la hora de operar, por lo que el futuro de la especialidad pasa por potenciar los robots.

El doctor Castiñeiras, junto con Humberto Villavicencio y el presidente de la Confederación Americana de Urología, Miguel Angel Costa, han presentado hoy en rueda de prensa en Barcelona el LXXIII Congreso Nacional de Urología, que ha comenzado hoy y finalizará el próximo lunes.

En este encuentro se reúnen, por primera vez, unos 2.000 urólogos de las asociaciones española, portuguesa y de la Confederación Americana de urología, además de especialistas miembros de la Sociedad Iberoamericana de urología pediátrica y el grupo español de la misma especialidad.

Según han afirmado Jesús Castiñeiras y Humberto Villavicencio, el futuro de las operaciones de urología pasa por la utilización de la robótica y, de hecho, ya se utiliza para extirpar la próstata, para corregir las obstrucciones de la pelvis renal con el uréter y para extirpaciones de vejiga o parciales de riñón.

El empleo del robot permite al urólogo, ha descrito el doctor Villavicencio, trabajar con una mayor precisión debido a que el aparato dispone de cuatro brazos que se mueven con unos grados de libertad superiores a los de la muñeca del cirujano.

A diferencia de la visión plana con la que se trabaja habitualmente en laparoscopia, el robot facilita una visión tridimensional, por lo que el cirujano tiene la sensación, ha afirmado, de estar dentro del cuerpo humano, lo que se traduce en una mayor definición, ausencia de temblor o fatiga y también supone un menor trauma para el paciente en el posoperatorio.

‘El único inconveniente es su precio’, ha precisado Castiñeiras, que ha indicado que el citado robot cuesta unos dos millones de euros.

Los tres especialistas han alertado, por otra parte, del progresivo incremento del cáncer de próstata en España, donde fallecen cada año unas 5.800 personas por esta enfermedad, que ya es la tercera causa de muerte por un tumor en los hombres tras el cáncer de pulmón y estómago.

También han insistido en la necesidad de que los hombres se hagan revisiones anuales a partir de los 50 años, si no se tienen antecedentes de cáncer de próstata, y a partir de los 40 años si algún familiar ha padecido esta enfermedad.

‘Sólo el 20 por ciento de los hombres habrá ido a hacerse una visita al urólogo’, ha valorado Castiñeiras, por lo que ‘es importante concienciar sobre la prevención del cáncer de próstata’, que se puede curar en un 80% ó 90% de los casos diagnosticados precozmente.

Una analítica de sangre y un tacto rectal son suficientes para constatar si existe alguna alteración en la próstata.

El presidente de la Confederación Americana de Urología, el doctor Costa, que también dirige los servicios del Hospital Español de Buenos Aires (Argentina), ha asegurado que España está ‘al primer nivel’ en la especialidad de urología, por lo que los especialistas latinoamericanos prefieren venir a estudiar aquí, además de por la facilidad que supone el idioma.

 

Terra Actualidad – EFE