El quirófano ha dejado de ser el espacio en el que el cirujano operaba a ojo, basándose exclusivamente en su pericia y experiencia. Con la digitalización de las imágenes diagnósticas y la incorporación de nuevos equipos en la sala de operaciones, las intervenciones se están haciendo más precisas, eficaces y seguras. Imágenes digitales tridimensionales (3D) podrán valorarse de forma dinámica a lo largo del tiempo (4D) e incorporar sucesivos datos fisiológicos (5D). Con ello, los actuales quirófanos entrarán en una quinta dimensión: la del superquirófano integrado. La imagen que manejará el cirujano ya no será sólo diagnóstica. Será también terapéutica.

La resonancia magnética dentro del quirófano mejora la precisión

Se están creando nuevos estándares para integrar todos los equipos

El teatro de operaciones integra toda la información digital del paciente

Las imágenes permiten a la vez diagnosticar y orientar la terapia

Las recientes innovaciones tecnológicas en el teatro de operaciones permiten simular órganos, navegar dentro de ellos durante una intervención y hasta utilizar ayudas robóticas. “El quirófano se está convirtiendo en un laboratorio de ingeniería en el cual no sólo hay un cirujano sino también ingenieros y radiólogos”, dice Javier Herrero, cirujano y presidente del congreso internacional de tecnología médica CARS 2008, que se celebrará en Barcelona entre el 25 y el 28 de junio.

Ya existen estos quirófanos, mal llamados “inteligentes”, con múltiples equipos que proporcionan imágenes de alta resolución y otro tipo de información médica. Lo próximo es el quirófano integrado, en el que todos los equipos utilizan información estandarizada que se puede comunicar en tiempo real y utilizarse de forma simultánea.

¿Qué sucede cuando, por ejemplo, se debe extraer un tumor en una zona de alto riesgo como el cerebro? Durante la intervención, el cirujano utiliza imágenes prequirúrgicas, que se introducen en un sistema de navegación que guía hacia el tumor. “Llegar al tumor puede ser una fuente de problemas, por los cambios que se producen”, dice Enric Ferrer, presidente de la Sociedad Española de Neurocirugía y responsable del servicio en el hospital Clínic de Barcelona.

¿Cómo evitar los riesgos? Como no era posible introducir en el quirófano los gigantescos equipos de resonancia magnética, a veces se optaba por trasladar al paciente a una habitación anexa donde tomar nuevas imágenes. Pero la nueva hornada de escáneres intraoperatorios promete cambios importantes en la sala de operaciones. Permite visualizar cómo evoluciona la intervención y comparar las nuevas imágenes con las obtenidas en la fase prequirúrgica, y reducir así el riesgo de afectar las áreas funcionales del cerebro próximas al tumor.

Pronto funcionarán en España algunos escáneres intraoperatorios. El hospital Clínic de Barcelona prevé implantar uno en 2009: “Deberemos hacer algunos cambios en el quirófano”, afirma Ferrer. Los quirófanos integrados del nuevo edificio quirúrgico del hospital General de Valencia, previsto para 2009, también usarán resonancia magnética. Por su parte, USP Clínica Sagrado Corazón de Sevilla espera tener un nuevo quirófano que integrará esta tecnología a finales de año, afirma Francisco Trujillo Madroñal, jefe de neurocirugía. “Podremos tener nuevas imágenes en unos seis minutos”, explica. Ello permitirá tratar tumores cerebrales como los de hipófisis, “que a menudo son milimétricos y que hasta ahora, muchas veces, para extirparlos acababas quitando media hipófisis sin necesidad”. En otros casos, como los tumores de la glía, el cirujano puede quedarse corto por desconocer los límites precisos. Trujillo explica que el hospital sevillano también prevé usarlo en cirugía funcional de la epilepsia y el párkinson.

El escáner intraoperatorio es sólo una parte del nuevo concepto de quirófano digital. La necesidad de integrar los equipos dentro del quirófano es importante para centralizar toda la información que fluye en la sala. De poco sirve tener la representación digital del paciente en tiempo real para poder predecir los cambios anatómicos que puedan producirse durante la cirugía, si luego los equipos médicos “no se pueden comunicar entre sí”, dice Ferrer.

Y muchas veces, toda esa información no puede trasladarse bien por falta de estandarización. “La digitalización de la imagen en radiología ha alcanzado un gran nivel, pero en cirugía estamos en el inicio de una revolución”, dice Heinz U. Lemke, padre de las imágenes digitales en medicina y profesor de cirugía asistida por ordenador de la Universidad de Leipzig. El embrollo va a comenzar a resolverse con la próxima aparición de varios estándares tecnológicos, que permitirán a los equipos quirúrgicos de todo el mundo compartir la información, desde la superficie de los cuerpos anatómicos hasta las prótesis artificiales.

Dentro del quirófano, va a cambiar el enfoque de la cirugía y las terapias guiadas por la imagen hacia las cirugías y terapias basadas en el modelo informático del paciente. “En el futuro se podrá incluir no sólo datos tridimensionales en tiempo real, sino también numerosos datos metabólicos y fisiológicos”, explica Lemke. Por ejemplo, “podremos personalizar la válvula mitral específicamente para el corazón de un paciente, al disponer del modelo virtual de su corazón”, concluye.