El jefe del Servicio de Cirugía Oral y Maxilofacial del hospital de la Vall d’Hebron,

Guillermo Raspall, ha explicado hoy, en declaraciones a Efe, que hasta ahora las personas afectadas por diversas enfermedades de las glándulas salivales debían pasar por quirófano para solucionarlas, con el consiguiente riesgo para los nervios faciales.

Raspall ha informado hoy de esta nueva técnica en el transcurso del primer curso que se organiza en España sobre técnica endoscópica de las glándulas salivales, en el que participa como ponente el profesor Oded Nahlieli, jefe del Servicio de Cirugía Oral y Maxilofacial del Barzilai Medical Center Ashkelon de Israel, que desarrolla esta práctica desde 1993.

En esta jornada participan también como alumnos médicos especialistas de la Fundación Jiménez Días y del Hospital de La Paz, de Madrid, así como de centros médicos de Valladolid y Lisboa (Portugal), y del Hospital Clínico y de Bellvitge, de Barcelona.

La nueva técnica terapéutica permitirá un tratamiento mínimamente invasivo de muchos de los problemas que afectan a las glándulas salivales, como cálculos (litiasis), que obstruyen uno de los conductos provocando dolores, inflamaciones, infecciones, tapones mucosos, estrechamiento de los conductos salivales y problemas derivados de traumatismos, entre otros.

También puede ayudar en la resolución de la enfermedad de Sjogren o ‘síndrome seco’, por el que los ojos y la boca están permanentemente secos.

Raspall ha indicado que la nueva Unidad de cirugía endoscopia se pondrá en marcha en la Vall d’Hebron la próxima semana, con una veintena de casos ya en lista de espera, aunque el cálculo que baraja el hospital es poder atender entre 400 y 500 personas al año.

‘A excepción de los tumores que por su malignidad siguen teniendo una indicación de cirugía con extracción de la glándula afectada, el resto de afecciones de estas glándulas se podrán tratar a partir de ahora con cirugía endoscópica’, ha asegurado.

La endoscopia servirá tanto para reabrir o dilatar conductos que hayan quedado cerrados por alguna adherencia, como para fragmentar o retirar cálculos y extirpar tapones mucosos, sin necesidad de extirpar toda la glándula ni de una cirugía abierta como era necesario hasta ahora, incluso desde fuera de la boca.

Guillermo Raspall ha explicado que la nueva técnica consiste, en primer lugar, en dilatar los conductos salivales de la boca e introducir posteriormente los endoscopios, que son pequeños tubos flexibles de entre 1,1 y 1,6 milímetros de diámetro que tienen diversos canales.

Uno de estos canales es una cámara de fibra óptica que sirve para seguir visualmente por pantalla la intervención quirúrgica y por otro canal se introducen las pinzas o el láser para las litotrícias (rompimiento de cálculos) y retirar los pequeños fragmentos, en función de la intervención que se requiera.

Las ventajas para los pacientes ‘son más que evidentes’, ha opinado el especialista, que ha citado menos días de ingreso, anestesias más ligeras, menos molestias en la operación y sin daños estéticos.

‘Cuando se interviene una glándula parótida, que es una glándula salival muy voluminosa y está situada a ambos lados de la cara, a causa de inflamaciones o cálculos, el paciente ya ha padecido diversos episodios, generalmente’, por lo que en numerosas ocasiones existen adherencias a causa de las repetidas infecciones, lo que dificulta la cirugía y compromete el nervio facial, ha argumentado.

Esta endoscopia permitirá también realizar biopsias a través del conducto con visión directa cuando se sospecha de un tumor en la glándula, lo que facilitará saber de qué tipo se trata.

Terra Actualidad – EFE