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Un grupo de científicos de la Universidad de Alcalá (UAH) han diseñado y patentado una prótesis en forma de T invertida de polipropileno y silicona que previene la aparición de hernias incisionales, que se producen en las cicatrices quirúrgicas tras una intervención en el abdomen.

Estas hernias se desarrollan con frecuencia en la ingle y el ombligo, y las cicatrices, según la nota emitida por la UAH, nunca desaparecen ni mejoran, sino que suelen crecer, son dolorosas y antiestéticas y pueden provocar obstrucciones intestinales y estrangulamientos de las propias hernias.

Según la nota de prensa, “la incidencia de hernias incisionales se ha mantenido constante durante la última década y la posibilidad de que se produzcan este tipo de hernias aumenta en pacientes con riesgos asociados, como edad avanzada, cirugía por neoplasia, obesidad y enfermedades crónicas concomitantes”.

El sistema para prevenir este tipo de hernias, diseñado y patentado por grupo de investigadores de la UAH, coordinado por el profesor Juan Manuel Bellón, del departamento de Cirugía, se realiza “mediante la incorporación al cierre de la pared abdominal de una prótesis concebida y diseñada para incrementar la fuerza de cohesión de la cicatriz”.

La nueva prótesis se denomina Laparomesh, tiene forma de T invertida y está compuesta de polipropileno y silicona, biomateriales no absorbibles.

El objetivo de este sistema es “crear un refuerzo a modo de tendón en la línea alba, donde aparecen este tipo de hernias con más frecuencia, que consolide eficazmente el cierre de la laparotomía y reduzca sustancialmente su aparición”.

Según el profesor Bellón, la incidencia media de hernias incisionales en la línea alba está entre un 15% y un 20% y con esta patente calcula que el porcentaje se reducirá a un 3% ó un 4%.