El menor tiene los cromosomas femeninos XX, pero desarrolló un testículo y la testosterona agrandó el clítoris Tras una intervención de diez horas, los cirujanos le extirparon la vagina y el útero y lo ‘reconvirtieron’ en varón

Cuando los médicos de Cirugía Infantil de La Arrixaca comprobaron el diagnóstico se dieron cuenta de que estaban ante un caso excepcional: un niño de dos años que había sido educado como varón porque tenía un testículo y aparentemente un pene -que en realidad era un clítoris afectado por la testosterona-, pero que poseía al mismo tiempo cromosomas femeninos XX y mantenía ocultos bajo la piel vagina, útero y un ovario.

Es hermafroditismo verdadero. Una extraña alteración que se convirtió en todo un reto para el equipo médico. Tras una operación de diez horas, hace unas semanas, los cirujanos, dirigidos por el doctor Gerardo Zambudio, extirparon los órganos sexuales femeninos y alargaron el conducto de la orina hasta conseguir un pene.

Es la primera vez que se hace una intervención quirúrgica de este tipo en la Región. Hasta ahora, en La Arrixaca se habían tratado otro tipo de alteraciones no tan complicadas y que no pueden considerarse hermafroditismo. Normalmente, niñas que por un trastorno congénito producen testosterona, pero que no llegan a desarrollar órganos masculinos. Se denominan genitales ambiguos, que afecta a uno de cada 5.500 bebés. Pero el caso al que se han enfrentado ahora es distinto y todavía más inusual, porque aquí el paciente tenía «un ovario, trompa, útero, y vagina en el lado izquierdo, y un testículo en el lado derecho», explica el doctor Zambudio.

¿Cómo se produce algo así? En realidad, todos los embriones son hermafroditas. Es decir, contienen, cuando se están formando, las estructuras necesarias para dar lugar a cualquiera de los dos sexos. Disponen de gónadas sexuales que, o bien se transforman en testículos (y segregan sustancias hasta convertir el clítoris en pene), o se desarrollan como ovarios, formándose a raíz de este proceso la vagina, útero y trompa. Que el embrión tome un camino u otro depende de que posea los cromosomas XX (será niña) o XY (será niño).

El hermafroditismo verdadero aparece cuando, por causas que se desconocen, este mecanismo falla, de forma que el bebé desarrolla al mismo tiempo un testículo a un lado y un ovario al otro. Habitualmente, optan por extirpar el testículo y mantener al paciente como niña, ya que por regla general posee los cromosomas XX. Además, «la cirugía es menos complicada», reconoce Zambudio. Convertir el clítoris en pene conlleva riesgos, especialmente si su tamaño final es muy pequeño. «En este caso, sin embargo, optamos por que fuese niño, porque así lo quería la familia y se cumplían los requisitos necesarios».

Tras un tratamiento con hormonas, entró en quirófano. Primero se extirpó la parte femenina con la extracción de la vagina y el útero por el abdomen. Después, se enderezó el clítoris y se construyó un conducto para la orina por el interior del pene. Para ello, se usó mucosa vaginal.Tras diez horas, era un niño. «Aunque mantenga los cromosomas XX, segrega andrógenos, y eso es lo que determina su masculinidad». En el futuro, podrá desarrollar una vida sexual normal. «Incluso podría ser padre, aunque no es seguro».