(NC&T) Unos ingenieros de la Universidad Duke consideran que los resultados de los estudios de factibilidad realizados en su laboratorio representan los primeros pasos concretos para alcanzar esa ambiciosa meta futura. También, a más corto plazo, la tecnología desarrollada por estos ingenieros podría hacer más seguros para los pacientes algunos procedimientos médicos actuales

Para sus experimentos, Stephen Smith y su equipo de ingenieros comenzaron con un rudimentario robot de mesa cuyos “ojos” utilizaron una novedosa tecnología de ultrasonidos 3-D desarrollada en los laboratorios de la Universidad Duke. Un programa de inteligencia artificial sirvió como “cerebro” del robot, gracias a su eficaz labor al adquirir información tridimensional en tiempo real, procesarla, y darle al robot órdenes específicas para ejecutar.

En varias tareas, el ordenador fue capaz de dirigir las acciones del robot. Los investigadores consideran que ésta es la primera demostración satisfactoria sobre la viabilidad del concepto que se hace con este enfoque. Dado que ellos alcanzaron estos resultados iniciales con un robot rudimentario y con un programa de inteligencia artificial básico, es previsible que la tecnología avance hasta el punto en que los robots, sin la orientación de un cirujano, puedan algún día operar a las personas.

Los resultados de una serie de experimentos con el sistema robótico, dirigiendo catéteres dentro de vasos sanguíneos sintéticos, son muy prometedores. Como también los de una segunda serie demostrando que el sistema robótico autónomo es capaz de realizar con éxito un simulacro de biopsia por punción

Los avances en la tecnología de ultrasonidos hicieron posible estos últimos experimentos, al generar en tiempo real imágenes 3-D detalladas en movimiento.

Los investigadores consideran que añadiendo esta capacidad 3-D a los más sofisticados robots quirúrgicos que ya están en uso en muchos hospitales, se podría acelerar el desarrollo de robots autónomos que pudieran realizar intervenciones quirúrgicas complejas en humanos