El hospital Hermanos Ameijeiras ha sido el iniciador en Cuba de esta nueva opción quirúrgica

Por Flor de Paz
11 Septiembre, 2007

Doctor José Ricardo Silvera
La técnica del mínimo acceso permite abordar el riñón y hacer su extracción de la persona sana para que pueda ser trasplantado a la enferma. El implante se realiza mediante la cirugía tradicional¨, explica el Doctor José Ricardo Silvera, quien ha realizado estas operaciones por primera vez en Cuba

La alternativa de recibir trasplante renal se hace más asequible a los necesitados de esa terapia con la incorporación  del mínimo acceso en la cirugía que se le practica al donante: un familiar compatible que de manera altruista cede uno de sus riñones.

Este proceder ha sido realizado por primera vez en Cuba en el Hospital Hermanos Ameijeiras y constituye un proyecto científico del Grupo de Trasplantes de la prestigiosa institución asistencial. La nueva opción quirúrgica, aplicada hasta el momento en tres casos, benefició a los donantes del órgano con una cirugía menos invasiva que la convencional.

Según explica el Doctor José Ricardo Silvera García, quien ha realizado las operaciones por mínimo acceso a los donantes vivos, ¨lo más importante es minimizar el daño en la persona sana¨.

Como ventajas, el especialista señala menores complicaciones de la operación, poca estadía hospitalaria, mínimo dolor y molestias post operatorias, heridas pequeñas y una reincorporación más rápida a las actividades laborales.

La cirugía se realiza con la técnica denominada mano o vídeo asistida. Mediante pequeñas incisiones se introducen en el cuerpo los instrumentos laparoscópicos y la vídeocámara. A través de otra herida, mucho más pequeña que la convencional, el cirujano introduce una mano en el abdomen para ayudarse en la operación y asimismo extrae el riñón. En esencia, se trata de abordar y sacar el órgano por técnicas de mínimo acceso e implantarlo en el enfermo por la técnica tradicional, precisa el especialista.

“De los trasplantes renales que se realizan en la actualidad el de donante vivo es el que mejor resultado tiene en el mundo en cuanto a supervivencia del órgano. Al obtenerse de un familiar, el riñón es más compatible con el paciente que lo recibe, y tiene la ventaja, además, de haber sido extraído a una persona viva e implantado inmediatamente a la necesitada. Así se evita que el órgano pase por el proceso de conservación imprescindible cuando el donante es cadavérico”, fundamenta el Doctor Silvera García.

Fue en Estados Unidos donde primero se empezó a practicar este tipo de cirugía por mínimo acceso; el índice de donantes vivos ha aumentado desde entonces, debido a que las personas sienten menos temor y se compulsan con más frecuencia a donar uno de sus riñones.

La cirugía de mínimo acceso se dirige cada vez más hacia su objetivo originario: tratar al paciente quirúrgicamente con la menor invasividad posible y a un menor costo social. Desde el punto de vista económico, tiene la desventaja de ser muy costosa en cuanto a equipamiento y material desechable que conlleva, pero su uso se ha impuesto al equilibrar estos gastos con los de estancia hospitalaria y sociales en general.

Gracias a ese ¨equilibrio económico¨ y al desarrollo tecnológico que experimenta la humanidad, la cirugía de mínimo acceso sigue su avance en el empeño de disminuir la agresión al organismo en la práctica quirúrgica. ¨Así, en el mundo se ha comenzado a utilizar un nuevo procedimiento. Con una especie de endoscopio de tercera generación que se introduce por la boca, el ano o la vagina se ejecuta el acto quirúrgico. La novedosa técnica ya ha permitido la realización de cirugías de vesícula”, concluye el Doctor José Ricardo Silvera