Las intervenciones deben estar a cargo de médicos expertos

¿Rinoplastia?, ¿Septoplastia?, ¿Rinoseptoplastia?, ¿Rinoseptovalvuloplastia?, ¿Rinoseptovalvulolóbloplastia?; en fin, confieso que estos dos últimos términos los inventé ahora mismo, para darle un poco de más “sabor al caldo”.

En realidad esta nomenclatura que seguramente le será difícil de pronunciar, no son mas que algunas formas de nombrar a la cirugía de la nariz, indica el doctor Mario Alberto del Villar Cervera, otorrinolaringólogo.

Ahora bien, de otro modo o, permítanme un acertijo más, tratando de descifrar literal y respectivamente la terminología del comienzo: ¿Cirugía de la pirámide nasal?, ¿Cirugía del tabique nasal?, ¿Cirugía de la pirámide y del tabique nasales?, ¿Cirugía de la pirámide nasal, del tabique y de las válvulas nasales?, o bien, ¿Cirugía de la pirámide nasal, del tabique, de las válvulas y del lóbulo nasales?, como diría el legendario Shakespeare, “That is the question” ( “ese es el dilema”).

Es precisamente lo que debe determinar el cirujano experto que tenga el valor de responsabilizarse de una intervención quirúrgica de este tipo.

Ya decía un queridísimo maestro mío, a manera de chascarrillo: “si ustedes enseñaran a su cocinera a realizar una cirugía, tal como la de la nariz, puede ser que aprenda la manera de hacerlo y quizá hasta con mayor habilidad que ustedes”; el problema es ¿qué haría en el momento que se le presentara la primera dificultad? La cirugía de nariz no es para principiantes ni para inexpertos, es para especialistas que han dedicado años y años al estudio de este órgano tan complejo como fascinante.

Tiempo ha que venía contemplando la oportunidad de hacer algunas reflexiones acerca de este tema tan controversial, la cirugía de nariz. Me explicaré.

Confusión Hace algunos meses que se publicó un artículo que llamó muchísimo mi atención; se afirmaba categóricamente que los pacientes menores a 15 años, no debían de ser operados de la nariz. En mi experiencia, he tenido la oportunidad de operar niños con problemas de desviación del tabique nasal (lámina de cartílago y hueso que divide por el medio a ambas fosas nasales), con resultados excelentes.

Está más que comprobado que si se realiza correctamente y por supuesto, se tiene la experiencia en ello, el crecimiento rinofacial será normal y por lógica, mejor que si no se hubiera realizado la cirugía.

Recuerdo las enseñanzas de mi entrañable maestro, Federico Reyes Rodríguez, extraordinario rinólogo (otorrinolaringólogo, cirujano de nariz) quien realizó infinidad de cirugías nasales en niños en el Hospital Infantil de México por más de 30 años, (bien merecería la nominación de Padre de la Rinología Pediátrica en México y no por menos, en Latinoamérica), con excelentes resultados y del cual tuve la oportunidad de aprender, tanto en el Hospital Central Militar, como en el mismo Hospital Infantil, cómo se debe operar la nariz de un niño. Me hubiera encantado que aún viviera para responder a tan enfática como aberrante aseveración de la declaración a la que me refiero.

Por otro lado, recientemente atendí a un paciente que comentó a la letra: “Doctor, ya me han dicho con antelación que tengo mi tabique desviado; pero la realidad es que no deseo hacerme la cirugía plástica”, en tanto que con sus dedos señalaba los lugares de posibles cicatrices en torno a su nariz. De primera instancia, pensé que lo que había escuchado estaba fuera de lugar, pero conforme mis neuronas descifraban ese también acertijo, me di cuenta que existe una serie de confusiones al respecto de lo que la cirugía nasal implica. Por eso, he considerado que tocar paulatinamente algunos de los aspectos de confusión más frecuentes, resultará en beneficio de aquellos que semanalmente siguen mis escritos y a quienes aprovecho para agradecer sus comentarios y enviarles un saludo muy respetuoso.

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