Informática y robótica tienen cada vez mayor protagonismo en las intervenciones quirúrgicas

Simulador, navegador, modelo tridimensional o en 3D… Nadie diría que se habla de medicina, de cirugía. Pero así es. asistida por ordenador robótica se van extendiendo en los hospitales y clínicas y se aplican cada vez en más operaciones. Los médicos aseguran que la tecnología aporta muchas ventajas y que su uso no hará más que crecer.

“La informática llegó a la medicina en las labores administrativas y, como en otros ámbitos, en los últimos años ha habido una revolución. Desde el momento en que el diagnóstico por la imagen se amplió y ya no sólo se radiografían huesos, sino que se pueden ver órganos o medir la actividad cerebral y esas imágenes se digitalizan, eso permite crear modelos virtuales de anatomía, del órgano del paciente, de un tumor… y planificar en el ordenador cómo se operará. Esa tecnología de la imagen también ha entrado en el quirófano y se pueden ver en las pantallas las pruebas radiológicas, el modelo hecho, lo que se opera a tiempo real… Y hoy, además, ya se opera con brazos robotizados”, resume la evolución de la nueva cirugía Javier Herrero, cirujano plástico de la clínica Teknon de Barcelona.

Herrero preside el congreso internacional de radiología y cirugía asistida por ordenador (CARS), que desde hoy reúne a mil médicos, ingenieros y gestores sanitarios en Barcelona. Evaluarán lo último de la informática y la ingeniería aplicadas a la medicina y, entre otras cuestiones, prevén consensuar unos estándares para el uso de estas técnicas en cirugía.

Herrero explica que los neurocirujanos fueron los primeros en preparar las intervenciones con modelos virtuales hechos a partir del paciente, para precisar la intervención, afectar la menor área cerebral posible y evitar daños colaterales.La cirugía plástica, urológica, ginecológica, cardiaca, ortopédica… han asumido las técnicas. Eso lleva a conectar los quirófanos a la red informática del centro para ver durante la operación las pruebas y modelos hechos.

La tecnología permite aumentar cinco, diez veces, la visión de lo que se opera (realidad aumentada). La cirugía por laparoscopia sofisticó aún más las intervenciones, pues no se hace una gran incisión en el cuerpo para que el cirujano pueda tocar el órgano que opera, sino que se hacen dos o tres incisiones de uno o dos centímetros por las que el cirujano introduce catéteres que llevan en el extremo material quirúrgico miniaturizado para cortar, suturar…, así como una cámara que deja ver el interior del cuerpo y operar sin abrirlo. Esas imágenes pueden ser en 3D.

Esos avances han llenado los quirófanos de ordenadores y pantallas (quirófanos inteligentes y digitales). En algunos casos, el cirujano hasta puede superponer el modelo virtual sobre la imagen a tiempo real para ayudarse a operar (guía quirúrgica por navegador). Existen además equipamientos en que el cirujano, mediante su voz, aumenta la intensidad de la luz o mueve la mesa de operaciones. O se puede operar mediante videoconferencia con otro médico a miles de kilómetros, repasa Antonio de Lacy, jefe de cirugía gastrointestinal del hospital Clínic de Barcelona.

La laparoscopia usa brazos mecanizados; un paso más allá ha ido la cirugía robótica, brazos robotizados que operan con más capacidad de movimiento que la mano humana y se mueven según decide el cirujano, a los mandos de una consola y viendo el interior del cuerpo del paciente en una pantalla en 3D. El más conocido y utilizado de estos robots quirúrgicos es el Da Vinci (fabricado por Intuitive Surgical). El siguiente paso será la inteligencia artificial, el robot programado para la operación, dice De Lacy, pero antes cree que se avanzará más en las líneas existentes, multiplicando el uso de imagen en 3D, introduciendo las pantallas táctiles o fabricando Da Vinci más pequeños y específicos para distintas cirugías, como las operaciones por orificios naturales, la que aprovecha los orificios del cuerpo para evitar incisiones.

Herrero coincide en que aún más de la mitad de los grandes hospitales españoles no están informatizados por entero, ni con su radiología digitalizada, así que aún queda mucho camino para generalizar esta tecnología, los quirófanos digitales, y no digamos la cirugía robótica.

La Fundació Puigvert de Barcelona es uno de los pocos centros en España que aplica esta cirugía. Hace tres años adquirió un robot Da Vinci, con el que ha realizado más de 250 operaciones. Lo usa para extirpar tumores de próstata, aunque también lo ha aplicado a operaciones de cáncer de vejiga y para extirpar un riñón.

Pese a que la urología lleva la bandera de la robótica, en Estados Unidos esta cirugía también se usa para hacer by pass cardiacos y cirugía abdominal, indica Joan Palou, jefe de urología oncológica de la clínica. Agrega que la ventaja de la cirugía robótica frente a la laparoscopia sin robot es notable, pero no se aplica más por su elevado coste.

Lo que aporta la cirugía asistida mediante tecnología es, coinciden los cirujanos consultados, intervenciones menos invasivas, que reducen los daños, es decir, permite hacer cirugía más conservadora. Palou apunta, por ejemplo, que al operar la próstata mediante el robot, la visión aumentada y la movilidad de sus brazos permiten identificar y sortear mejor los pequeños nervios que hay en la parte posterior de la próstata y no dañarlos al extirpar tumores no muy grandes, con lo que se mantiene mayor capacidad erectil y potencia sexual.

La cirugía tecnificada suele reducir las infecciones y hemorragias (la herida es menor y se cauteriza a medida que se trabaja, así que no se requieren tantas transfusiones sanguíneas). Al ser menos invasiva la operación, el paciente se recupera más rápido y le duele menos, además, le quedan menos cicatrices.

La tecnología da más seguridad al médico y le facilita la labor: no debe forzar la vista, ni la operación depende tanto de su pulso firme. Incluso suele acortarse la intervención, aunque eso ya depende de la habilidad y experiencia del médico.

De la deshumanización a las nuevas clases de anatomía

La tecnificación de la cirugía parece favorecer la deshumanización de la medicina. Los aparatos pueden aumentar el miedo del paciente, pero eso se evita dándole más información, se apuntó en un reciente congreso de la sociedad de ingeniería clínica en Zaragoza. Antonio de Lacy defiende que el uso de tecnología no deshumaniza “porque lo básico, la relación médico-paciente, no varía”, “En la cirugía – asegura-, el paciente se pone en manos del cirujano, confía en él, al menos se debe lograr que así sea, independientemente de la técnica que se utilice. De hecho, como la tecnología aporta más seguridad al médico, debe dar también más seguridad al paciente”.

Joan Palou afirma que los pacientes que se operan en Puigvert no desconfían cuando se les explica que se les intervendrá mediante un robot. “Saben que el cirujano lo maneja”, dice.

La tecnificación no evita al cirujano las lecciones de anatomía, ni la necesidad de practicar y adquirir experiencia para dominar las intervenciones y las técnicas y lograr los mejores resultados. “Se debe saber igual que siempre de medicina o de cirugía porque los aparatos no sustituyen al médico, sigue siendo él quien analiza el caso, decide y opera… aunque se ayude con tecnología. En todo caso, además, se debe aprender a manejar esa tecnología e incorporar a ingenieros a los equipos”, dice De Lacy.

La tecnología permite operar el día antes virtualmente, pero no se suele hacer por falta de tiempo.