Según las principales sociedades científicas del mundo, el sobrepeso y la obesidad en adolescentes son dos pandemias en aumento, favorecidas por la disminución de la actividad física y por el aumento de actividades sedentarias
El comienzo de la adolescencia es una etapa de cambios durante la cual se producen numerosas modificaciones en las formas del cuerpo. Esa situación que de por sí no es fácil de sobrellevar puede agravarse por la existencia de una serie de perjuicios o valores sociales que postulan como ideal de belleza la delgadez, cuánto más extrema mejor.

Para las personas con obesidad mórbida la expectativa de vida se reduce entre 15 y 20 años
Frente a esta dicotomía hay un aspecto al que es importante prestarle mucha atención: la contención, tanto de la familia y los amigos, como de los profesionales que además deberán encargarse de brindarle a los chicos toda la información necesaria para conocer cuál es la mejor opción de tratamiento para cada cuadro.

En los últimos años, la combinación del incremento de casos y la necesidad de combatir las enfermedades asociadas ha favorecido el desarrollo de cirugías que contribuyen al descenso de peso, aunque los tratamientos médicos y las terapias conductuales continúan siendo las principales herramientas del abordaje de la obesidad, especialmente en los más jóvenes.

“La cirugía de obesidad no es de rutina en ningún caso, y muchos menos en la etapa infanto juvenil. Por eso debe utilizarse sólo para pacientes con obesidad mórbida, inmanejable desde lo médico, y cuando se presentan enfermedades asociadas como la hipertensión arterial, el colesterol, la dislipemia, la diabetes o la apnea del sueño que comprometen la salud y complican la rutina diaria“, señaló en diálogo con Pro-Salud News el doctor Ezequiel Fernández, director del Centro de Rehabilitación Quirúrgica de la Obesidad, institución inaugurada en el año 2002, en la cual se realizaron aproximadamente 15 cirugías bariátricas, por lo general en pacientes mayores de 18 años.

“Lo más importante es hacer un abordaje integral y multidisciplinario del paciente. Desde nuestra área trabajamos desde el comienzo realizando la admisión de la persona que consulta y haciendo mucho hincapié en la contención y la información; razón por la cual cuando se trata de chicos o adolescentes, citamos también a los padres para que ellos estén al tanto de las instancias del tratamiento integral que puede incluir la realización de una cirugía bariátrica que es un recurso más para ayudar a bajar de peso. Lo que tienen que entender los pacientes -y para eso se lleva adelante el seguimiento antes, durante y después de la cirugía- es que no se trata de un problema estético, sino que es un tema de salud”, añadió la licenciada Patricia Alkolombre, psicóloga clínica, integrante del equipo de Cirugía Bariátrica, quién además se encargó de aclarar a este medio que “el módulo estándar es de un año en el cual se espera que el paciente pueda interiorizar los cambios que se generan con la intervención. Igualmente ése tiempo puede prolongarse o acortarse dependiendo el estado anímico de cada uno y la situación familiar en la que se encuentre”.

¿De qué se trata la operación?
Las técnicas quirúrgicas para el descenso de peso son numerosas y se clasifican en restrictivas, malabsortivas y mixtas. Las restrictivas son aquellas que limitan el volumen de la ingesta porque reducen la capacidad gástrica; las malabsortivas producen reducción de la absorción de grasas e hidratos de carbono; y las mixtas comparten la malabsorción y la restricción.

En los pacientes infantojuveniles, las técnicas más adecuadas son las de tipo restrictivo pues las malabosortivas y las mixtas implican carencias vitamínicas y proteínas, sustancias indispensables para el desarrollo. Dentro de esta variante, las más utilizadas son la banda gástrica ajustable y la llamada gastrectomía tubular o ‘sleeve gastrectomy’ que se realiza mediante laparoscopía y consiste en extraer del organismo el sector del estómago que alberga el volumen más importante de alimentos, lo que genera que se alcance la saciedad más rápido. Además, otra ventaja con respecto a otras modalidades es que no necesita ajustes”, postuló el doctor Fernández.

“Los personas que nosotros operamos por lo general llegan luego de haber intentado muchas cosas con lo cual suelen estar muy bien informados. En ese momento comienzan un proceso preoperatorio de adaptación o preparación quirúrgica que puede extenderse por uno, dos o tres meses y que incluye la realización de una dieta especial para que se vaya achicando el hígado. Todas estas instancias son muy importantes porque si un paciente no fue bien evaluado y preparado, es probable que fracase, es decir que -habiéndose sometido a una cirugía bariátrica-, no logre controlar las enfermedades asociadas ni bajar la cantidad de kilos explicitada en los consensos: el 50 por ciento del peso en un período que va de los 10 a los 24 meses posteriores a la intervención”, continuó el especialista.

Vale aclarar que logrando bajar un 20 por ciento de su peso, una persona que padecía obesidad mórbida puede mejorar notablemente su estado de salud, reducir los factores de riesgo y revertir la disminución de la expectativa de vida calculada entre los 15 y 20 años.

Fuente: Pro-Salud News