El tratamiento quirúrgico se aplica también a los jóvenes, que además de un diagnóstico adecuado requiere un acompañamiento psicológico especial antes y después de la operación.  
   

 

El paciente que padece obesidad mórbida se enfrenta con una serie de dificultades específicas que hacen a lo cotidiano y a su calidad de vida: las consecuencias a nivel de su imagen corporal y la percepción de sí mismos alterada por la enfermedad, los factores de riesgo orgánico asociados y las dificultades frente al sobrepeso excesivo. Y la ansiedad y la angustia que acompaña todo este cuadro de situación no hacen más que cerrar el círculo a través de más ingesta. Y a eso, hay que agregarle que es un adolescente.

“El problema puede incidir en su inserción social en los primeros grupos de pertenencia, a diferencia de un adulto que quizás esté más sensibilizado con los problemas de salud y proyección de los mismos para el futuro, y también en las repercusiones en sus relaciones de pareja, laborales y sociales”, detalla la licenciada Patricia Alkolombre, psicóloga especialista en la atención de pacientes en un centro de rehabilitación quirúrgica de pacientes con obesidad mórbida de Bs. As.

El abordaje psicológico del paciente que padece obesidad mórbida implica una evaluación previa a la cirugía, con un psicodiagnóstico individual, y un seguimiento posterior, que puede ser a través de terapias grupales.

Además del paciente debe estar implicado su entorno familiar y sus afectos más cercanos. “Se realiza así en forma integrada una tarea de asis

tencia y contención frente a las ansiedades, angustias y cambios de esquema corporal que implica la cirugía bariátrica: reencontrarse con el cuerpo que estaba por debajo del otro cuerpo.”, concluye la psicóloga.

 

Los candidatos

 

El 55% de la población argentina está excedida de peso, pero solamente entre un 1 y un 3% (entre 800.000 y 1.200.000 personas, lo que no es poco) padecería lo que los médicos llaman “obesidad mórbida”, es decir, estar 35 kilos por encima del peso considerado normal según la talla.

Es a ellos a quienes ahora se les presenta la posibilidad de la cirugía bariátrica, dados los estudios que indican que el 95% de ellos fracasan en bajar de peso y mantener ese descenso a largo plazo.

Ahora este tipo de cirugía ha comenzado a utilizarse también en personas jóvenes con obesidad mórbida que no han podido descender de peso ni mejorar las enfermedades asociadas. Pero antes de decidir una intervención de este tipo, explica el cirujano Ezequiel Fernández, especialista en cirugía de la obesidad, “es fundamental que el paciente adolescente sea rigurosamente evaluado por un equipo multidisciplinario conformado por el equipo quirúrgico, pediatra de cabecera, médico nutricionista, psicólogo, endocrinólogo, cardiólogo y un neumonólogo”.

 

Tres tipos de técnicas

 

Se clasifican en restrictivas, malabsortivas y mixtas.

Las restrictivas, que son las más utilizadas para tratar pacientes jóvenes, simplemente reducen la capacidad gástrica, las malabsortivas apuntan a reducir la absorción de grasas e hidratos de carbono, y las mixtas combinan ambos principios.

Las técnicas quirúrgicas restrictivas más utilizadas son la banda gástrica ajustable y la llamada gastrectomía tubular o “sleeve gastrectomy” que se realiza mediante laparoscopía.

Las técnicas restrictivas, “brindan la posibilidad de cambiar el hábito alimentario”.